El sentido de la vida

Este es un tema del cual las religiones sacan su partido, es como si lo hubieran secuestrado. Cada religión le dará el sentido a tu vida que ellas consideran  y te dirá cómo tienes que vivirla, qué tienes que hacer si quieres ganarte el cielo, paraiso, nirvana, o cualquier otra forma de vida posterior donde tu alma sea eterna.

¿El sentido de la vida? Pues no hay respuesta más fácil que aquella que se contempla en la misma pregunta: la vida misma. Tomar consciencia real de la respuesta requiere más esfuerzo y dedicación.

Te propongo que tomes consciencia de quién eres, toma consciencia de tus seres más cercanos, toma consciencia de tu entorno y circunstancias, ahora, nos vamos un poco más allá, toma consciencia del país donde vives. Párate.

Piensa en toda la gente que has puesto en este saco, pregúntate por la vida de aquellos que conoces bien, piensa en cómo son, qué hacen, cómo viven. Intenta pensar en la vida de aquellos que ves pero no conoces, y haz lo mismo de aquellos que ves por la tele, noticias, internet, etc., sí, el rico, el pobre, el guapo, el feo, el atleta, el que tiene un accidente, el que ha matado a alguien, al que le ha tocado la lotería, etc., intenta pensar en todos. ¿Hay un patrón de vida?

Piensa en ellos cuando se levantan, qué y cómo deben desayunar, ¿llevan los niños al colegio, van a trabajar, se van al gimnasio? ¿Dónde se han levantado? En su casa, un hotel, la calle, un cajero… Es este mismos momento, ¿son felices, están siendo maltratados, violados, o están riendo, llorando…?

Ahora, avancemos un poco más, piensa en el país vecino, y haz el mismo ejercicio de reflexión. Otra cultura, costumbres, idioma. Piensa también en los países colindantes a tu país vecino, y en los países colindantes de estos. Piensa en toda esa gente, su vidas, sus ¿destinos?, sus experiencias, cómo son, qué pinesan, ¿son todos iguales?

Nos vamos un poco más allá, intentemos pensar en todos los países y culturas del mundo, americanos, indios, chinos, japoneses, africanos.

Bien, hemos tomado contacto con la tierra, la tenemos más menos controlada, ahora, miremos al cielo y veamos un poco más allá, imaginemos el universo. Planetas, estrellas, galaxias, agujeros negros con otras galaxias, etc. Coge tu nave imaginaria y haz el viaje más lejano que puedas imaginar, mira hacia atrás para ver el planeta Tierra, y piensa en toda la gente que has dejado, concretamente 7.500.000.000 de perosonas, aproximadamente.

Por último, pensemos en el tiempo, todo empezó hace más de 13.500.000.000 años, y que la vida se estima desde hace casi 4.000.000.000 años, pensad que nosotros, en el mejor de los casos, nuestra esperanza de vida está entre los 90-100 años (apenas llegamos con la punta de los dedos al tercer dígito de la derecha de la vida del universo y la vida en la tierra).

De verdad, o mejor dicho, mi verdad o creencia, el sentido de la vida es la propia vida, y ésta pasa en un abrir y cerrar de ojos de tiempo cósmico. Toma consciencia de ella cada día cuando abras los ojos, piensa que cada nuevo dia es una nueva vida para ti y tienes la suerte de “poder” vivirla.

Lo que realmente nos tenemos que preguntar ahora, es cómo tenemos que vivirla, pero ese…, ese es otro cantar, mientras tanto, sal ahí fuera, abrázate, abraza a tus seres más queridos, y vive.

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¿Existe Dios?

La eterna pregunta que todo ser humano se ha hecho, como mínimo, una vez en su vida, lo normal, miles de veces y aún está sin contestar, o no.

Aunque personalmente la tengo, no se trata de mi respuesta, se trata de la respuesta que tenemos cada uno de nosotros. ¿Es una respuesta firme o ambigua? ¿Estamos seguros de ella? ¿Tenemos alguna prueba o revelación verdadera que reafirme nuestra respuesta?

Pensad en la importancia de esta respuesta, porque en función de ella nuestra vida puede ser una u otra. Aquellos que tengan una respuesta firme o experiencia reveladora, contarán con una vida plena e intensa espiritualmente. Y no, no os equivoquéis, nada tiene que ver con la vida y experiencia material y mundana.

Buscamos la respuesta en la religión, la meditación, la observación, e incluso en la ciencia, pero al final, no tenemos una respuesta universal. Podemos volvernos locos buscando la piedra filosofal, el Santo Grial y la existencia de Dios, pero para encontrar la solución generalmente partimos desde un punto de vista erróneo.

Este viaje, empieza en uno mismo y no hay atajos. Si os fijáis, desde el inicio de la humanidad, el ser humano ha mirado hacia el Cielo en señal de sometimiento a un Ser divino, nos hemos inventado dioses, tantos como hemos necesitado, los hemos visto de todos los colores y siempre dándoles forma, si bien el ser de antaño necesitaba imágenes que venerar, hoy necesitamos también símbolos.

Sin duda, esta pregunta es eterna, pensemos, tengamos o no la respuesta, que la tenemos, lo realmente maravilloso es la pregunta en sí, pues tanto si existe como si no, la propia búsqueda de la respuesta forma parte de tu vida.

Ahora mismo, no solo se trata de si existe o no, se trata de si tú estás preparado para contestar esta pregunta. Piénsalo, ¿tú qué crees?, ¿existe?, ¿no existe? Piensa en tu vida, en tus experiencias desde que naciste. Libera tu mente de todos los prejuicios que tienes, olvídate del Dios cristiano, musulmán o hindú, piensa, ¿alguna vez te has cruzado o encontrado con Dios? ¿ha pasado algo en tu vida que hayas sentido una presencia o intervención, ya no digo divina, sino espiritual?

Cuando estés preparado y hayas reflexionado durante varias horas, días, semanas o incluso meses, sobre esta cuestión, no solo descubrirás nuevos aspectos de tu vida, sino que habrás tomado consciencia de lo que realmente supone esta pregunta, estarás preparado para tener su/tu respuesta.

Y es aquí donde empieza el verdadero viaje de tu espíritu, es a partir de ese punto donde empiezas a enfocar y sentir la vida.

¿Y si fuera verdad?

¿Os imagináis que tuviéramos la certeza de que sí, que Dios existe? ¿Os imagináis que tuviéramos la certeza de que sí, que hay vida más allá de esta realidad y es eterna? ¿Os imagináis que tuviéramos la certeza de que sí, que hay vida en otros planetas y no estamos solos en este universo? ¿Os imagináis que tuviéramos la certeza de que sí, que existe el mundo de los espíritus entre el mundo terrenal y el mundo celestial? ¿Os imagináis que tuviéramos la certeza de que sí, que aquella luz que muchos dicen haber visto cuando estaban muertos y han vuelto es la puerta de entrada a la eternidad? ¿Os imagináis que tuviéramos la certeza de que sí, que tenemos un ángel con nosotros?

¿Os imagináis que tuviéramos la certeza de que sí, que existe o es posible ….? ¿Estaríamos preparados para asumir tales certezas? ¿El individuo y la sociedad en su conjunto estaría preparada para afrontar una nueva realidad inmediata? ¿Estamos preparados para las certezas que van más allá de nuestro conocimiento?

Por suerte, o no, la única certeza es la incerteza, …, gracias a Dios.

La persona que más amo en este mundo, en el otro y en la eternidad, me dijo: “¿por qué pides a Dios que te ayude sino tienes intención de dar un paso?” Bien, me acabo de levantar y éste, éste es mi primer paso.

Mirad bien la imagen que precede a estas palabras y vereis más de lo que se muestra, porque solo con fe, amor y reflexión, podemos tomar el camino que nos conduzca al conocimiento de las certezas, a una nueva y maravillosa realidad.

Y tú, ¿qué piensas?…